¡Una siesta! Cada mañana, al sonar el despertador pienso que me quiero morir. Tú también ¿verdad? Y es que ese momento en el que tienes que sacar los brazos y las piernas de la cama y dar el primer impulso para levantarte es, posiblemente, el peor momento del día. Así que siempre pienso: luego si puedo, me echo una siesta (o siestecilla o siestuca, lo que dé tiempo) 😉

Casi nunca puedo cumplirlo, pero si fuera posible me la echaría sin duda. ¿Y tú?

Pues claro que sí. Y es que una siesta es uno de los mayores placeres de la vida, y cómo no, se nos ocurrió aquí en España.

Dicen los que saben de estas cosas, que en realidad no está claro si fue aquí o en algún país mediterráneo. Durante los meses de verano, las personas que trabajaban en el campo, debían parar unas horas al mediodía a causa del calor, y como normalmente se habían levantado temprano para aprovechar las primeras horas de luz, durante ese parón se echaban a dormir a la fresca para recuperar fuerzas.

Siesta, viene del latín y significa “hora sexta” y se refiere a la sexta hora de trabajo, hacia las doce del mediodía (si amanece sobre las seis), cuando el calor ya aprieta.

Ahora que ya estamos muy puestos en el término en sí mismo, te voy a contar por qué es buenísimo (incluso en invierno) echarse un ratito de siesta:

  • El bajón que sentimos a partir de mediodía y sobre todo tras la comida se denomina, según los expertos en sueño “efecto postprandial”. Se produce por el gasto de energía, que el trabajo de la mañana y el proceso de digestión conllevan. Por eso sentimos la necesidad de reposar, y al hacerlo conseguimos lo que nuestro cuerpo necesita para continuar el resto del día.
  • Según la “Fundación del Corazón”, la siesta puede prevenir cardiopatías, porque ayuda a reducir el estrés y a liberar hormona del crecimiento, que actúa contra el cortisol, estimulando el trabajo del sistema inmunológico y ayudando a rebajar los niveles de glucosa y a metabolizar las grasas.
  • Al reducir el estrés y la ansiedad y bajar pulsaciones logramos mejorar los niveles de presión arterial, que también es un factor de riesgo para el corazón.
  • Como sucede con el sueño reparador de la noche, la siesta puede ayudar a fijar los conocimientos adquiridos durante la mañana o al menos a ver las cosas con mayor claridad. Así que si estás atascado en un proyecto, prueba a dormir una siesta pequeña y te despertarás con las ideas más claras.
  • Un descanso en su justa medida mejora la concentración para el trabajo por la tarde, estimula la creatividad y favorece la resolución de problemas, porque te vas a sentir más positivo y más resiliente, y no te vas a dejar vencer tan fácil por las adversidades.

En los niños las pequeñas siestas a lo largo del día son muy importantes para su desarrollo, sobre todo hasta los tres años. A partir de esa edad y hasta los cinco, si el niño duerme unas 11 horas por la noche, las siesta de después de comer no es necesario que dure más allá de 30 minutos. Pero cada niño es un mundo, así que tú como padre sabrás lo que le conviene más a tu hijo (y a ti, por supuesto  😉  ). Y si tienes cualquier duda tu pediatra te podrá ayudar.

Como todo en esta vida, la siesta también tiene sus contras, sobre todo si no la haces bien.
  • Si te pasas de tiempo (no más de media hora) puede interferir en tus biorritmos, es decir, que luego por la noche no pegues ojo. Es obvio, pero muchos se pasan dos horas roncando y luego a las doce de la noche siguen con los ojos como platos.
  • Cuidado si eres hipertenso y te pasas con el tiempo de siesta, porque aunque el descanso baja la tensión en un principio, la alteración de los ritmos circadianos puede tener efecto rebote en estas personas.
  • No te tumbes del todo. Es mejor que estés semisentado, para no interrumpir la digestión. Una siesta muy larga también puede darte sensación de pesadez.
  • Si vas a tomar café hazlo justo antes de dormir. La cafeína tarda unos veinte minutos en activar tu cuerpo, así que te servirá como “despertador”. También puedes tomar alguna infusión calentita que te entone el cuerpo. Las tienes en nuestra tienda natural Xtusalud.
  • No es necesario la oscuridad total ni el silencio sepulcral. Se trata de descansar unos 20-30 minutos, pero si te aíslas completamente será más difícil despertar. Un “duermevela” es igual de efectivo y te costará menos espabilar.

Así que busca un lugar tranquilo y a buena temperatura y cierra un ratito los ojos. Te despertarás con ganas de enfrentar la tarde a tope!!

Si tienes algún problema de insomnio consulta con un especialista por si la siesta no fuera conveniente en tu caso y recuerda que en nuestra parafarmacia tienes soluciones naturales para el mejorar el sueño.

Xtusalud y la de los tuyos