En estos días tristes y oscuros todos conocemos a alguien que está pasando por el duelo, porque desgraciadamente ha perdido a un ser querido a causa de esta terrible pandemia, y posiblemente además no haya podido despedirse como hubiera deseado.

Cada uno pasa ese momento de manera diferente. Unos los hablan y lo comparten, otros se encierran en sí mismos, otros se hunden y no pueden remontar sin ayuda…

Porque el proceso de duelo existe realmente, no es un término vacío, sino que es un estado que tarde o temprano todos tendremos que vivir. Y entender qué es exactamente y qué fases hay que pasar quizá te pueda servir cuando te encuentres en un momento de desconsuelo.

Vamos a intentar explicarlo de forma sencilla.

¿Qué es el duelo?

El duelo es un proceso interno que se desarrolla cuando sufrimos una pérdida que nos afecta emocionalmente. Siempre se relaciona con la muerte de un ser querido, pero también existe duelo cuando perdemos un trabajo o sufrimos un cambio drástico en nuestras vidas, como una mudanza o una ruptura sentimental. Obviamente la importancia del hecho y la forma de sobrellevarlo es diferente.

En muchas ocasiones el duelo se pasa de forma natural, es decir, sin ser conscientes de estar pasando por un proceso de pérdida, quizá tan solo de unos días malos, de una temporada más melancólica o unas semanas de apatía.

Pero en otras ocasiones, sobre todo cuando hablamos de la muerte de un amigo o familiar querido, entonces pasamos de forma consciente por una etapa de luto o duelo que consta de varias etapas y que hay que pasar para realmente superar ese momento.

Las etapas del duelo fueron descritas por una psiquiatra americana, especializada en cuidados paliativos que observó cinco diferentes estados mentales por los que pasa una persona a la que se le muere alguien cercano. No siempre estos estados aparecen en el mismo orden, pero pasar por todos, según esta investigadora, es importante para aprender a gestionar el dolor y superarlo.

duelo interior

Etapas del duelo

  1. Etapa de negación

Es una etapa corta, porque choca frontalmente con una realidad que debemos terminar aceptando. Es, en realidad, un mecanismo de defensa del organismo que quiere aplacar el golpe y disminuir el dolor que nos produce la muerte. Puede ser explícita, es decir, que verbalmente neguemos que la persona ha muerto, aunque esto sucede en los primeros instantes porque es insostenible, o no explícita, es decir, que aunque parece que aceptamos que se ha ido, en realidad no nos lo creemos del todo.

  1. Etapa de ira

Es quizá la etapa más comprensible. Estamos frustrados porque no podemos hacer nada por revertir la situación, y eso nos produce rabia y resentimiento. Y reconocemos que posiblemente es injusto culpar a nadie, pero es una vía de escape, porque no podemos aceptar que esta situación sea inamovible.

  1. Etapa de negociación

Esta etapa puede aparecer antes de la muerte de la persona, sobre todo cuando está muy enfermo y nos dicen que el final está cerca. Se fantasea con la posibilidad de evitar esa muerte, e incluso “negociamos” con Dios para que le salve, a cambio de alguna promesa. Es una etapa agotadora, porque se da de bruces con la realidad, así que también suele ser breve.

  1. Etapa de depresión

Es una etapa que puede ser larga y que puede ampliarse a una depresión patológica, que debe ser tratada como tal, fuera del proceso de duelo. En este momento es cuando puedes pedir ayuda a un profesional. Es la etapa en la que aceptamos que la persona ha muerto y eso nos produce una profunda tristeza que no se remedia ni con negaciones ni con fantasías, y que nos hace sentirnos vacíos, no solo porque no podemos cambiarla, sino por el sentimiento de no saber continuar sin ese ser querido a nuestro lado.

  1. Etapa de aceptación

Nos damos cuenta de que la vida sigue, de que la persona amada no va a volver y que vamos a tener que aprender a vivir sin ella. No es una etapa feliz, seguimos sintiendo una honda tristeza por la pérdida, pero nos damos permiso para seguir con nuestras vidas, sin sentirnos culpables por ello.

La duración del duelo es muy variable, depende del tipo de pérdida, si ha sido o no inesperado, de si era una persona joven o muy mayor, de la relación que tuviéramos con esa persona…y puede ir desde los pocos mesas hasta los varios años.

Unas personas lo vivirán de modo muy físico, dejando de comer, o dormir o incluso enfermando y otras personas los sufrirán de forma más emocional con llanto, cansancio, apatía, silencio, soledad…

Siempre, siempre, que veas que no lo poder sobrellevar solo pide ayuda. Primero a las personas que tienes cerca y si es necesario a un profesional. Si no quieres tomar medicación puedes encontrar productos naturales con vitaminas, minerales, aceites esenciales o extractos de hierbas y plantas como las Flores de Bach,  que te pueden dar un empujoncito para subir el ánimo. Los encuentras en nuestra tienda natural Xtusalud y en nuestra Parafarmacia.

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