Pues sí. Nos comemos el plátano pocho. Porque las mamás somos tontas, dirá alguno, o simplemente no nos gusta tirar la comida. Y eso implica que, como la mamá de Manolito Gafotas, terminamos comiéndonos el plátano pocho que no quiere nadie.

Pero es que, en cuestión de plátanos, es difícil encontrar el que esté en el punto de maduración justo para que los niños los acepten de buena gana, o al menos no se declare la segunda guerra mundial para comerse apenas media pieza. ¿O no?

Bueno, pues queridas mamás, comerse el plátano pocho quizá no sea tan buena idea como tirarlo (con todo el dolor de nuestro corazón).

El plátano es una fruta excelente.

Es una fruta tropical que pertenece a la familia de las musáceas. Se cree que es originaria de Asia, concretamente de la India y que llegó al Mediterráneo gracias a los árabes. Tras llegar a Canarias, donde se observó que su cultivo se daba con mucha facilidad, fue trasladado hasta América.

  • Es fácil de transportar y de pelar.
  • Su piel protege la pulpa de la contaminación y los golpes.
  • No tiene hueso.
  • Pesa aproximadamente 100 gramos de los cuales unos 66 constituyen la porción comestible.
  • Es de sabor dulce y agradable.
  • Es rico en potasio.
  • Es fuente de magnesio.
  • Contiene vitaminas como la vitamina A (betacaroteno), vitamina C, vitamina B6 o ácido fólico (B9).
  • Contiene un 3% de fibra.
  • Aporta inulina, un carbohidrato complejo formado por cadenas de fructosa y considerado como un prebiótico que estimula la flora intestinal.
  • No contiene apenas grasas.

Y algo importante para las madres: Es bastante bien tolerado por los niños. Si lo comparamos con una mandarina, por ejemplo, aunque también es cierto que todo depende de lo bien que acostumbremos a los niños a tomar distintos tipos de frutas desde muy pequeños.

Por lo tanto. El plátano es beneficioso para el organismo porque:

  • Su combinación de potasio e hidratos de carbono hacen que aporte energía para los músculos, lo que lo convierte en un excelente alimento para deportistas o para niños hiperactivos que van a estar dos horas corriendo sin parar en el parque.
  • Ayuda a mantener la presión arterial en valores normales porque es pobre en sodio y rico en potasio (contiene un 74% de agua).
  • Su contenido en fibra hace acelere el tránsito intestinal y evite el estreñimiento y problemas asociados.
  • Es un alimento alcalino que combate la acidosis metabólica. Y el exceso de ácidos en el estómago.
  • Contribuye al normal funcionamiento de los riñones y evita la acumulación de líquidos.
  • Es saciante, por lo que puede ser buen aliado en dietas de adelgazamiento (solo aporta 89 calorías por 100 gramos).

plátano pocho

Pero ¿qué pasa entonces con el plátano pocho?

A medida que el plátano madura va perdiendo almidón y ganando azúcares más simples, en su mayoría sacarosa. La sacarosa está formada por glucosa y fructosa, azúcares que se absorben con facilidad y dan energía de manera inmediata. Es decir producen picos de glucemia, pero se gastan muy rápidamente.

El plátano pocho ha perdido gran parte de sus vitaminas y antioxidantes y por supuesto tiene menos fibra.

¿Y un plátano verde?

Un plátano verde tiene gran cantidad de fibra y prebióticos pero poco contenido en azúcares. Es mucho más difícil de digerir y puede resultar indigesto.

Vamos que ni una cosa ni la otra. Hay que consumir el plátano en su punto justo de maduración, para que podamos aprovecharnos de todas sus propiedades y que nos siente de lujo.

Si eres diabético también puedes consumir plátano, la Fundación para la Diabetes lo corrobora, aunque deberás hacer caso de las cantidades y la frecuencia que tu médico te aconseje según cada caso. Si tienes alguna duda consulta con un endocrino o un nutricionista. Ellos son los que mejor te van a aconsejar. Xtusalud y la de los tuyos.