Por fin un día internacional que sea de verdad importante. Nada de días sobre tragedias, enfermedades o causas solidarias. No. El día más importante de enero es el Día Internacional de la Croqueta.

Y vosotros diréis: ¿Día Internacional? ¿Pero en algún otro país del mundo se comen croquetas como en España?

Pues al parecer sí. Dicen los que saben de esto que la croqueta es de origen francés. Hay que fastidiarse. Todo lo rico viene de Francia. Para mí que se lo adjudican por el morro, pero en fin. Por lo visto, las croquetas son muy populares también en Países Bajos y en Sicilia y en muuuchos países alrededor del mundo.

En Japón nos copiaron a los españoles y sus croquetas se llaman Korokke, pero las realizan tanto con la bechamel clásica como con puré de patatas ¿Os lo podéis creer?. 😉

En Holanda, por lo visto sus Kroketten tienen forma más alargada como una salchicha gorda y en Argentina son algo así como albóndigas fritas y contienen arroz en muchas ocasiones.

En realidad, nos da un poco igual, porque las croquetas que más nos gustan son las de nuestras abuelas, ya sean éstas argentinas, colombianas, japonesas o alemanas.

¿Qué llevan las croquetas españolas?

Las croquetas de aquí, están hechas con bechamel (es decir, harina, leche y mantequilla) y después el ingrediente que quieras (champiñones, carne de cocido, jamón, huevo, morcilla, merluza, gambas….)

Las croquetas son un ejemplo de cocina de aprovechamiento. Es decir. Se utilizaban las sobras de platos para comer al día siguiente y así no tirar nada. Así que es normal que enero sea el mes en el que celebremos este día, ya que tenemos sobras de la navidad por un tubo y ya no sabemos qué hacer con el cordero, el pavo, el pescado, los cangrejos, los boletus y demás viandas.

Además las croquetas se pueden congelar, lo que es un invento estupendo, porque te resuelven una cena o una comida en diez minutos y todo el mundo se queda encantado.

Vamos al quid de la cuestión: ¿las croquetas son una bomba calórica? Porque vamos a ver, estamos en enero y se supone que no íbamos a comer nada hasta marzo, para recuperarnos un poco de los atracones navideños.

Bueeno, que no panda el cúnico. O sea, que depende.

Los nutrientes principales de una croqueta no son malos per sé, como casi siempre sucede. Tenemos:

  • Leche, que aporta proteínas de gran calidad y grasas que podemos reducir si lo deseamos utilizando leche semi o desnatada.
  • Harina, que aporta hidratos de carbono. Podría ser integral, aunque posiblemente la bechamel no ligue igual. Hay que cogerle el punto.
  • Mantequilla o margarina, que son grasas saturadas (la margarina no, pero son grasas hidrogenadas, o sea, igual de malas). Lo bueno es que tú controlas la cantidad y con un trocito haces mucha bechamel.
  • Pan rallado para rebozar la croqueta, que sí que puede ser integral para que aporte más fibra.
  • Huevo, son proteínas de alto valor biológico.
  • Aceite de oliva para freír, que es el que realmente dispara el aporte calórico, aunque sean grasas poliinsaturadas y vitamina E.
  • Después, cada ingrediente que se añada tendrá sus propios nutrientes. Si es carne aportará proteínas y hierro, si es pescado o marisco aportará proteínas y ácidos omega, si es huevo tendremos vitamina E y proteínas, si hablamos de setas tendremos vitaminas y minerales…etc.

Una croqueta de 20-30 gramos aporta unas 70 calorías sin freír, pero puede llegar a 100 una vez pasada por aceite.

¿Cómo podemos aligerar las croquetas para que no engorden tanto?

  • Fríelas en aceite muy caliente. Así se formará rápidamente un rebozado crujiente y no se absorberá tanto aceite.
  • Déjalas escurrir en papel de cocina. Así se eliminará el aceite sobrante.
  • Aligera la bechamel como te he comentado usando leche semidesnatada.
  • No te pases con la sal. Puedes condimentar con nuez moscada o pimienta.
  • Utiliza carnes blancas como aves, o setas (que aportan muy poquitas calorías), incluso verduras, todas las que se te ocurran, en vez de embutidos, carnes rojas y más grasas.
  • Acompaña las croquetas de una ensalada verde. Así tendremos un plato completo y podremos terminar la comida con una fruta y listo.

Y claro, hablamos de hacer las croquetas en casa, no de las que venden congeladas. Si eres vegano puedes utilizar alguna bebida vegetal en vez de leche y no pasarlas por huevo al rebozar. Quedarán diferentes pero pueden estar igualmente ricas. En nuestra tienda natural Xtusalud puedes encontrar algunas croquetas refrigeradas si no te ves haciéndolas tú mismo.

Si necesitas consejo nutricional no dudes en pedirlo a un profesional de confianza.

Disfruta del día de la croqueta y anímate a hacerlas con tus manitas. Hasta que no lo pruebes no sabrás si eres capaz. Y si te salen ricas invita a tus amigos y comparte. ¡¡Eres un privilegiado!!

Xtusalud y la de los tuyos.