¡Codo de tenista! ¿No te fastidia? Podían llamarle de otra forma, de hecho lo hacen, pero como para acordarse. 😉

Esta lesión del codo se llama en realidad “Epicondilitis Lateral”, por eso le cambiaron el nombre. ¿Está claro no?

Bueno, pues resulta que yo, que hace años que no cojo una raquetita, y cuando lo he hecho ha sido para una pachanguilla con amigos o con mis hijos pequeños, tengo “Codo de Tenista”.

¿Qué es el codo de tenista o epicondilitis?

Esta lesión es una enfermedad del codo provocada por el exceso de uso. Pero de otro uso que no sea el tenis: Planchar, limpiar, coger bolsas de la compra, estrujar la fregona o sostener el secador, entre otras miles de cosas que hacemos diariamente y que precisan que flexionemos y estiremos la susodicha articulación.

En mi caso es el codo izquierdo, porque soy zurda, y me acabo de dar cuenta de que siempre, y cuando digo siempre, es siempre, utilizo la mano izquierda. Para absolutamente todo (hasta sonarme los mocos, si me apuráis). Y claro, cuando te duele, es bastante jorobado.

Se produce una inflamación de los tendones que unen los músculos del antebrazo con la parte exterior del codo, y al realizar cualquier movimiento que implique la actividad de esa zona, el paciente nota dolor.

En el codo se juntan el hueso húmero y los huesos radio y cúbito. En la parte exterior del codo hay una protuberancia ósea donde se insertan los tendones y ligamentos que se llama epicódilo lateral. Cuando hay una inflamación en esa zona, se ven implicados los músculos extensores de la muñeca y de los dedos y el tendón que se inflama en el “codo de tenista” es el tendón extensor radial corto del carpo.

Vale, pero… ¿por qué me pasa esto?

El músculo asociado al tendón extensor es el que estabiliza la muñeca cuando el codo está recto. Si se utiliza en exceso, como cuando juegas al tenis, el tendón se debilita y se desgarra (de manera microscópica), pero esos microdesgarros producen inflamación y dolor. Cualquier otra actividad que implique el uso excesivo de esa articulación, como he dicho antes, sujetar pesos, hacer fuerza con la muñeca, mantener el codo en alto, cortar, empujar…etc, puede hacer que el tendón sufra.

Es más probable que suceda en personas de más de 30-40 años, pero en algunas profesiones, no necesariamente deportistas, sino también pintores, carniceros, carpinteros, fontaneros…puede suceder en edades más tempranas.

Los síntomas de la epicondilitis aparecen de forma gradual. Al principio es un dolor leve, que aparece sólo en algunos movimientos, hasta que el dolor es más constante, más fuerte y se produce ante casi cualquier movimiento del brazo. En la cama y al dejar el brazo quieto durante un rato, duele más.

También puede suceder que se pierda fuerza en el agarre y dé la sensación de no poder sujetar un objeto con la mano o de no poder hacer fuerza para apretar el puño.

A pesar de que el diagnóstico se puede realizar prácticamente a primera vista, flexionando y extendiendo el codo y rotando la muñeca para observar dónde y en qué grado aparece el dolor, es posible que el médico precise de otras pruebas diagnósticas como son una radiografía, una resonancia magnética o una electromiografía. Todas estas pruebas puedes encontrarlas cerca de tu domicilio, al mejor precio del mercado y sin tener que esperar mil años para realizarlas.

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Será el médico de cabecera si vas en primera instancia o bien el traumatólogo el que decida si son necesarias.

codo de tenista interior

¿Cuál es el mejor tratamiento?

Pues aguantarse.

Que no….

En realidad un poco sí, porque casi el 85% de los casos se curan con:

  • Reposo. Esto significa no hacer deporte que implique el ejercicio de brazos (tenis, pesas, pádel…) y no coger pesos importantes. El resto de actividades deberás hacerlas con cuidado y, si es posible, durante unos días delega las más pesadas, como planchar, fregar o guardar la compra.
  • Antiinflamatorios no esteroideos. El médico te dirá cuál debes tomar. No lo hagas por tu cuenta.

En los casos más persistentes es posible que necesites terapia física, es decir, ejercicios concretos dirigidos por un profesional para fortalecer la zona, ultrasonidos y/o masajes con hielo. También puede ser útil colocarte una codera que reduzca el movimiento y la fricción y por tanto mejore la sensibilidad.

Si en unos meses la lesión no ha mejorado se podría pensar en otro tipo de intervención como es la cirugía, abierta para intervenir directamente sobe la protuberancia ósea o sobre el tendón o una artroscopia. En ambos casos la cirugía tiene rápida recuperación y es ambulatoria en la mayoría de las ocasiones, es decir, no requiere hospitalización. Eso sí, tras una intervención quirúrgica hay que inmovilizar el codo con una férula y después se precisará rehabilitación.

Vamos, que es una lesión que salvo casos excepcionales suele tener buen pronóstico, pero es incómoda porque aunque no invalida a la persona, es difícil pasarla por alto y es bastante molesta.

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Eso sí, pregunta siempre a tu médico, para prevenir problemas y solucionar éste cuanto antes.

Xtusalud y la de los tuyos.